Friedensnoten
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Cuando el fascismo vence
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Cuando el fascismo vence

La banda galesa „Manic Street Preachers“ canta algo muy sensato: si ahora no nos oponemos a la injusticia, todavía nuestros hijos la sufrirán.

El fascismo es un camaleón. Se adapta con habilidad a las circunstancias históricas cambiantes, a los ambientes y a las mentalidades. La mayoría de los ciudadanos se creen a salvo mientras sus políticos no tengan el aspecto de Hitler ni bramen como Mussolini. Entretanto, el elemento totalitario se cuela por la puerta trasera, impulsado por protagonistas que se presentan de manera más pulida, más cuidada, pero por ello también más pérfida. De forma sigilosa se recortan derechos, se voltean instituciones al servicio de la única doctrina deseada, se marca a quienes piensan distinto y se los persigue sin piedad. Los ciudadanos no lo advierten durante mucho tiempo, pues, ¿quién quiere tenerse por un cobarde arrastrado por la corriente y quién quiere mirar lo terrible sin adorno alguno, aun cuando ya se encuentre en el umbral de la puerta?

Flo Osrainik, autor del bestseller „Lügen Lügen Lügen“, se vuelca en su artículo hacia la banda poco conocida en estos pagos „Manic Street Preachers“, en breve „the Manics“, que ofrece un ejemplo de pop político logrado: para disfrutar, pero también para estremecerse y para pensar junto a él. Queda claro que al nuevo fascismo que se avecina, que con toda certeza no se llamará a sí mismo así, no solo debemos combatirlo por nosotros mismos: lo hacemos también para proteger a quienes vienen después de nosotros.

Publicado
15. julio 2023
Tiempo de lectura
aprox. 9 min
Canción
If You Tolerate This Your Children Will Be Next
Álbum
This Is My Truth Tell Me Yours, 1998

Cuando el fascismo vence y la libertad pierde, ya es demasiado tarde. La elección de una canción no me la puse precisamente fácil. Pero al final me decidí, y de hecho todavía puedo hacerlo. Por el nuevo fascismo y por nuestros hijos. Por nuestro presente que marca el rumbo y por la intolerancia tan feamente dominante. También por la tolerancia frente al influyente ejército de los totalitarios intolerantes. ¿O eso es más bien indiferencia? ¿Acaso una sumisión encubierta en aras de la santa paz, que en este caso no sería paz alguna, sino solo una apariencia de ella?

Pues el fascista sigue siendo, por regla general, lo que es, a saber, fascista. Da igual si viene pintado de verde, amarillo, negro, rojo o con los colores del arcoíris. Y entonces el título de la banda galesa „The Manics“ vale tanto más: „If You Tolerate This Your Children Will Be Next“. Es decir: Si toleras esto, tus hijos serán los próximos.

Ahora bien, vayamos por orden: el original, la canción de britpop de la banda de rock alternativo Manic Street Preachers, en breve „the Manics“, „los maníacos“, fue publicada el 24 de agosto de 1998 por Epic Records. La canción vendió en la primera semana unas 156.000 copias y trepó al primer puesto de las listas de sencillos en Gran Bretaña. Pero ese siguió siendo también el mayor éxito de la banda.

Cinco años más tarde, en 2003, David Usher sacó entonces su versión del tema. Y la versión de Usher me gusta un pelín más, precisamente porque es menos britpopera. Pero eso, por suerte, sigue siendo cuestión de gusto, y ese gusto por favor de forma individual y no encima dictado o sancionado desde arriba. Aunque, alto y stop. No del todo: también en esto los esfuerzos del régimen de opinión occidental-globalizado con su frente propagandístico cerrado, que se llama a sí mismo de forma tan totalmente engañosa „prensa libre“ y que sin embargo solo escribe lo mismo, marchan desde hace tiempo a todo trapo, como demuestran de manera bastante repugnante Rammstein o las combinaciones de colores en forma de bandera (1, 2).

Pero volvamos a la canción y a su tema. Trata también, sí, del totalitarismo, es decir, de los fascistas, pero recurre a la Guerra Civil española. El texto se refiere en efecto al idealismo de voluntarios galeses de izquierda que se unieron a la lucha de las Brigadas Internacionales por la República española y combatieron contra el luego dictador Francisco Franco y las tropas fascistas que lo apoyaban. Lo que por entonces se tenía por izquierdista, hoy casi con seguridad sería difamado en algún lugar como ultraderechista.

Dejemos ahora aquí a un lado lo de los bandos, porque la izquierda siempre estuvo allí donde el pulgar queda a la derecha. Además, sobre todo las etiquetas son relativas; el rechazo cristalino del dominio de unos seres humanos sobre otros sirve de todos modos mucho mejor para una ubicación aproximada en el universo multidimensional, y el término „extremo“ también puede aplicarse a todo y a todos. Sobre todo a los dogmáticos.

Bueno, lo admito, yo también cultivo un último dogma. Y ese, lo prometo aquí solemne y sagradamente, no lo abandonaré jamás de los jamases: nuestros derechos fundamentales y humanos han de valer para todos los seres humanos siempre y en todas partes. Ç’est ça!

Por cierto, los fascistas españoles fueron apoyados entonces, es decir en los años treinta, por los fascistas italianos y alemanes, los nacionalsocialistas (3).

Y ya que estoy en ello, hagamos ahora sí una breve escapada hacia el fascismo, sacada de mi libro de las grandes „Lügen, Lügen, Lügen“. Pues sobre esta forma de dominio, llamada así por el italiano fascio, la liga, escribo:

Original

„Eigentlich bezeichnete der Faschismus die politische Bewegung der Partitio Nazionale Fascista, ein autoritäres Regierungssystem unter dem im Parlament an die Macht gekommenen Ministerpräsidenten Benito Mussolini, dem ‘Duce’ im Italien von vor hundert Jahren. Etwas verallgemeinert lässt sich auch die Herrschaft der nur wenige Jahre später gewählten deutschen Nationalsozialisten mit ihrem Reichskanzler und Reichspräsidenten Adolf Hitler in der Rolle des ‘mein Führer’ als Faschismus oder Neofaschismus bezeichnen.

Zwar kommt der Faschismus durchaus parlamentarisch-demokratisch daher, fordert dann aber unbedingten Gehorsam oder eben Folgsamkeit und stellt eine dogmatische Ideologie über alles andere. Vor allem über Grund- und Menschenrechte. Faschistoide Regime gehen mit allen Säulen der Gewalten vor: mit Verboten und Psychoterror, Ermächtigungs- und Gleichschaltungsgesetzen, Notstandsverordnungen und Gewalt bis hin zur massenweisen Bestrafung, Inhaftierung, Selektierung oder finalen Liquidierung von Kritikern und Gegnern, Minderheiten, Ungehorsamen und Freiheitskämpfern.

Ob dem (Welt-)Volk im Faschismus nur ein Führer, diverse Führungsparteien oder -koalitionen, ein Führungszirkel oder -organisationen, vorgesetzt werden, das ist egal. Im Faschismus ist man nicht allzu wählerisch, seine Strippenzieher, Profiteure und Hampelmänner sind da eher flexibel. Denn: Wichtig ist vor allem die radikale und bedingungslose Durchsetzung einer die Rechte anderer Menschen missachtenden Ideologie.“

Übersetzung

„En realidad, el fascismo designaba el movimiento político del Partito Nazionale Fascista, un sistema de gobierno autoritario bajo el jefe de gobierno llegado al poder en el parlamento, Benito Mussolini, el ‘Duce’ de la Italia de hace cien años. De forma algo generalizada, también el dominio de los nacionalsocialistas alemanes, elegidos solo unos años más tarde, con su canciller y presidente del Reich Adolf Hitler en el papel de ‘mi Führer’, puede designarse como fascismo o neofascismo.

Cierto que el fascismo se presenta desde luego de forma parlamentario-democrática, pero exige entonces obediencia incondicional o docilidad y coloca una ideología dogmática por encima de todo lo demás. Sobre todo por encima de los derechos fundamentales y humanos. Los regímenes fascistoides proceden con todas las columnas de los poderes: con prohibiciones y terror psicológico, con leyes de plenos poderes y de alineamiento forzoso, con decretos de emergencia y violencia, hasta el castigo masivo, el encarcelamiento, la selección o la liquidación final de críticos y adversarios, minorías, insumisos y luchadores por la libertad.

Que al pueblo (mundial) en el fascismo se le anteponga solo un líder, diversos partidos o coaliciones de dirección, un círculo dirigente u organizaciones, eso da igual. En el fascismo no se es demasiado exigente; sus titiriteros, beneficiarios y peleles son más bien flexibles. Pues: lo importante es sobre todo la imposición radical e incondicional de una ideología que desprecia los derechos de otros seres humanos.“

Y este proceder, con todos los esfuerzos propagandísticos de todo tipo para minimizar, glorificar, tergiversar o idealizar las medidas, mentalidades y exigencias fascistoides, lo hemos conocido todos en los últimos años: riguroso y sin escrúpulos.

Por lo demás, el título de la canción proviene de un cartel de propaganda en lengua inglesa de los años treinta, en el que se ve la foto de un niño muerto por el bombardeo de los nacionalistas, con la boca abierta y el cabello ondulado. El cielo al fondo está sembrado de bombarderos y en el borde inferior figura, en mayúsculas, la advertencia que da título:

IF YOU TOLERATE THIS YOUR CHILDREN WILL BE NEXT.

Ahora bien, la canción empieza ya como si alguien la hubiera escrito durante uno de esos confinamientos por la Corona, de aquellos que despreciaban de manera epocal los derechos humanos, y tras una intensa sonorización de Gates, Schwab o del FEM y la OMS. En todo caso, podría pensarse:

El futuro te enseña a estar solo,
el presente, temeroso y frío.

En el texto la cosa tampoco es precisamente delicada, pues

si puedo abatir conejos, entonces también puedo disparar a fascistas.

Sin embargo, este verso se remonta al comentario de un hombre que en aquel entonces, es decir, hace casi cien años, se unió a los combatientes republicanos. En general, hay unos cuantos pasajes de la canción que se refieren a acontecimientos de la Guerra Civil española. Así pues: la canción exige actos, pero desde luego ningún olvido.

Hoy balas para tu cerebro,
pero todo esto lo volveremos a olvidar.

Pues, según dice el estribillo:

si toleras esto,
tus hijos serán los próximos.

Al menos por el bien de los propios hijos, porque solo egoístas, oportunistas y arrastrados por la corriente se ponen anteojeras, apagan o desconectan su cerebro adrede, sucumben al delirio o niegan un mínimo de valor cívico así como una postura erguida contra la corriente de los fascistas. Solo que hay que reconocerlo o reconocerla todavía, a ese neofascista camuflado con gusto también de vez en cuando de antifascista o de demócrata, que por lo general es quien más fuerte brama por ahí, y no pocas veces también el primero.

Además, el texto es atemporal, como ha demostrado el trato especialmente repugnante hacia nuestros niños en los últimos años. A estos, en la crisis de la Corona fabricada por neofascistas, se los hostigó, maltrató y vejó de manera muy particular. Por culpa de las mascarillas, las vacunas y otras seudoobligaciones y coacciones criminales. También en las escuelas, en las guarderías o en los parques infantiles, lo que, dicho sea de paso, jamás tiene disculpa. Pero también por culpa de la agitación, la difamación y la exclusión (4).

La gravedad mantiene mi cabeza abajo
o quizá también sea vergüenzade ser tan joven y estar tan vacío.

Nunca más deben la indiferencia, la distracción y la propaganda ordinaria convertir al ejército de la masa en callados cómplices ejecutores y coautores de los neofascistas. Pues así fue entonces con los nacionalsocialistas, hasta ayer con los fascistas de la vacuna, y así es hoy con los imperialistas occidentales.

Hoy agujeros en tu cabeza,
pero yo soy pacifista,
caminé por Las Ramblas,
pero sin quererlo de verdad.

El relato de George Orwell „Homage to Catalonia“ trata de sus experiencias y observaciones personales en la Guerra Civil española, cuando combatió por la milicia del ejército republicano. Sus combates en las Ramblas sirvieron probablemente de modelo para este verso. Según Orwell, las distintas facciones no avanzaban realmente en sus combates. Sí, claro, uno también puede correr hacia su perdición sin quererlo de verdad, y entonces en algún momento no quedan sino recuerdos de tiempos mejores.

Y esta noche toca un anciano en la calle,
con recortes de periódico de sus días gloriosos.

Pero entonces es demasiado tarde. Demasiado tarde para la paz. Demasiado tarde para la libertad. Demasiado tarde para la tolerancia y quizá también demasiado tarde para una canción crítica y decididamente incitadora a la rebelión como esta. No dejemos bajo ninguna circunstancia que se llegue a ese punto.

Escuchar y ver

Publicado originalmente en Manova www.manova.news/artikel/wenn-der-faschismus-siegt

Versión en audio de este artículo

La canción en versión original

Al video en YouTube youtu.be/cX8szNPgrEs