Friedensnoten
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El librepensador de la paz
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El librepensador de la paz

A un espíritu libre no se le puede ganar para ninguna guerra: con «Free Spirit» el rapero Kollegah compuso una oda a ese espíritu.

El sencillo de Kollegah «Free Spirit» y el álbum del mismo nombre aparecieron en el momento exacto. En la primavera/verano de 2022 el fascismo del coronavirus se apagaba lentamente, mientras la recién azuzada embriaguez guerrera alcanzaba niveles cada vez más altos. Quedaban atrás dos años en los que el espíritu libre de las personas fue maltratado del modo más brutal; reglas que jamás podían ser cuestionadas, la reinterpretación del término «Querdenker» hasta convertirlo en un insulto y la infantilización de los ciudadanos hasta reducirlos a receptores de órdenes carentes de autonomía.

El rapero Kollegah —que en aquella época también dejaba entrever una y otra vez una condena de la locura del coronavirus— opuso resistencia con su entonces nuevo álbum «Free Spirit». El sencillo extraído del mismo nombre es un alegato a favor del redescubrimiento de la propia fuerza creadora y de acción, de la reactivación de nuestra conciencia de responsabilidad y del recultivo del ser humano como criatura dotada de alma. De este estado de ánimo de cada individuo depende —así lo desarrolla Kollegah en este tema— si como humanidad seguimos derramando sangre por intereses ajenos o si por fin rompemos el ciclo de la guerra.

Publicado
8. julio 2023
Tiempo de lectura
aprox. 5 min
Canción
Free Spirit
Intérprete
Kollegah
Álbum
Free Spirit, 2022

Las ideologías transhumanistas y posthumanistas le niegan al ser humano su condición de ser dotado de alma. Todas las esferas más profundas del ser humano, su intuición, su fuerza creadora, su libre albedrío, no serían más que el producto final de un proceso neuroquímico. Algo así como un alma no debería existir. Con ello el ser humano queda degradado de un ser —si se quiere— divino a un montón de células biológicas reunidas al azar, al que se puede empujar, modificar y controlar a voluntad.

En la primera parte (estrofa) Kollegah rapea contra esta ideología:

Original

„Eine Welt ohne Glaube wird verkomm’n, denn wie stabil
Kann menschliche Moral sein, wenn es keine Konsequenzen gibt?
Sind wir wirklich nur ein Staubkorn im All?
Ein Zufallsprodukt aus Sternenstaub eines lautlosen Knalls?
Wie passt Big-Bang-Theorie zu dem Forschungsergebnis,
Dass aus Chaos nie von selbst Ordnung entsteht?
Ist uns auch letztlich klar
Wie viel subtilem Brainwash wir schon ausgesetzt war’n, seit wir auf die Welt kam’n?
Sollten wir uns nicht befreien von dem Schleier dieser Blindheit?“

Übersetzung

„Un mundo sin fe se echará a perder, pues qué tan estable
Puede ser la moral humana si no hay consecuencia alguna
¿Somos realmente solo un grano de polvo en el universo?
¿Un producto del azar de polvo de estrellas de un estallido sin sonido?
¿Cómo encaja la teoría del Big Bang con el resultado de la investigación
De que del caos jamás surge orden por sí solo?
¿Tenemos al fin claro
A cuánto sutil lavado de cerebro ya estuvimos expuestos, desde que vinimos al mundo?
¿No deberíamos liberarnos del velo de esta ceguera?“

Kollegah le devuelve al ser humano un libre albedrío que sería a la vez maldición y bendición, ya que en él está inscrito por igual el potencial para el bien y para el mal. Al negarles a las personas esta voluntad, se las despoja de la capacidad de asumir responsabilidad por sí mismas y por los demás. Al final queda la imagen de un ser sin autonomía, que debe ser comandado de aquí para allá por las órdenes de una autoridad variable —un cuerpo de expertos, mandos militares o incluso una inteligencia artificial—. Sobre esta base, Kollegah se dedica en la segunda parte a las hostilidades bélicas en el mundo, a la propaganda de guerra y a quienes se lucran con la guerra.

Original

„Macht hat, wer es versteht, die Massen zu leiten
Und Hass zum Keimen bringt, wenn Medien Kampagnen verbreiten
Doch wenn im Sommer wieder alle Mann am Ballermann feiern
Bewirft irgendwo ein Junge grad ’nen Panzer mit Steinen
Als die Soldaten kommen, um sein Land anzugreifen
Sein Haus ist zerbombt und seine Mama am weinen
In paar Jahren wird ein Racheplan keimen
Und er wird schließlich selbst zum Killer in Guerilla-Taktik-Kampftruppeinheiten
Wer ist schuld? Wo ist der Anfang des Kreises?
Wer begann, Grenzen in Landschaften zu schreiben, um zu spalten und teilen?
Bomben fallen, der Schall tönt von Weitem
Und im Hinterzimmer der Strippenzieher klirrt grad ihr Champagnerglas leise
Kein Hoffnungsschimmer mehr da
Doch muss es wirklich so bleiben, nur weil es angeblich schon immer so war?“

Übersetzung

„Tiene poder quien sabe guiar a las masas
Y hacer germinar el odio, cuando los medios difunden campañas
Pero cuando en verano todos vuelven a festejar en el Ballermann
En algún lugar un muchacho apedrea justo ahora un tanque
Cuando los soldados llegan para atacar su país
Su casa está bombardeada y su mamá llorando
En unos años germinará un plan de venganza
Y él mismo acabará siendo asesino en unidades de combate de tácticas guerrilleras
¿Quién tiene la culpa? ¿Dónde está el comienzo del círculo?
¿Quién empezó a trazar fronteras en los paisajes, para escindir y dividir?
Caen las bombas, el estruendo resuena a lo lejos
Y en la trastienda de los que mueven los hilos tintinea ahora bajito su copa de champán
Ya no queda ni un destello de esperanza
Pero ¿de verdad tiene que seguir así, solo porque supuestamente siempre fue así?“

En la segunda parte Kollegah plantea la pregunta decisiva de dónde tomó su comienzo el derramamiento de sangre de la historia de la humanidad. Pues esta pregunta implica una era en la que la humanidad vivía en paz. La pregunta no se responde, sino que se le entrega al oyente.

Es la pregunta que debería inquietarnos a todos: dónde, cuándo y por qué motivo tuvo lugar esa ruptura en la historia de la humanidad que llevó a que, en adelante, los conflictos se dirimieran de forma bélica. ¿Fue el surgimiento del patriarcado? ¿Fue una experiencia traumática de dimensiones globales en forma de una catástrofe medioambiental? ¿O la causa está en un lugar completamente distinto? Esta pregunta debería inquietarnos, pues en la respuesta reside la clave potencial para un futuro de la humanidad libre de guerras. Que los seres humanos siempre se hayan abatido unos a otros en guerras es algo que Kollegah pone en duda al final de la segunda parte.

De forma análoga vemos en el videoclip a dos soldados que, en un bosque envuelto en la niebla de las granadas, se enzarzan en un violento intercambio de disparos, pero que al final deponen las armas, se encuentran como seres humanos y, con un apretón de manos, rompen el mencionado ciclo de la guerra.

Escuchar y ver

Publicado originalmente en Manova www.manova.news/artikel/der-friedensfreigeist

Versión en audio de este artículo

La canción en versión original

Al video en YouTube youtu.be/IgKdE7MOjDQ