Friedensnoten
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¡Estad alerta!
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¡Estad alerta!

En una canción de hace años, Reinhard Mey describe lo frágil que es nuestra democracia y fustiga la hipocresía de los políticos.

„El ministro toma al obispo del brazo y le susurra: ¡Tú mantenlos tontos, yo los mantengo pobres!“ Esta y otras citas de la canción „Sei wachsam“ de Reinhard Mey, de 1996, se han hecho populares. El cantautor, a quien por lo demás se le atribuía un temperamento más bien apacible, se mostró en ella inusualmente mordaz. La canción contiene todo lo que se necesita para analizar también la situación actual: desde la crítica a los medios, pasando por el trato que el poder estatal da a sus súbditos, hasta una aguda sátira sobre la retórica bélica. Muchos la han escuchado, aunque la mayoría, por desgracia, ya se ha vuelto a dormir. Pero la advertencia del veterano del chanson permanece en la memoria de quienes tienen oído para ella: „La libertad se desgasta si no la usas.“

Publicado
8. abril 2023
Tiempo de lectura
aprox. 8 min
Canción
Sei wachsam
Intérprete
Reinhard Mey
Álbum
Leuchtfeuer, 1996

En su gira „Rüm Hart“ de 2002, Reinhard Mey pronunció un discurso de apenas tres minutos que precedía a su canción „Sei wachsam“. En él, Mey describe lo importante que es concederse de vez en cuando algo de calma y tomarse las cosas con más serenidad, para bajarse por un breve instante de la rueda del hámster y dirigir la mirada hacia, cita: lo verdaderamente importante, hacia el corazón de todas las cosas, hacia el breve tiempo que tenemos en este planeta azul. Pero ese relajarse y desconectar se acaba de golpe en cuanto se pronuncia la palabra „niños“. Pues son ellos de quienes quieren disponer, con sus planes de despliegue que ya reposan en los cajones de los ministerios. A quienes, cita:

quieren y van a mover de aquí para allá como pequeñas fichas de plástico sobre un tablero de ‚Mensch ärger Dich nicht‘, y a los que, según la jugada y según el estado de la partida, también están dispuestos a sacrificar. Pero justamente no son pequeñas figuritas de plástico, rojas, verdes, amarillas o negras, sino que son nuestros niños, con quienes quieren hacer sus juegos.

Aquellos 500.000 niños muertos en Irak, por ejemplo, que según la entonces secretaria de Estado estadounidense Madeline Albright merecían la pena morir. Al final de su discurso, Mey concluye que no le queda otra que luchar ya hoy por ello, estar dispuesto a levantarse por ello y a estar alerta.

Su discurso me inspiró entonces, igual que hoy, hasta tal punto que lo pronuncié en febrero de 2018, sin previo aviso, en nuestra velada de canciones „Große Lieder, echte Gefühle“, en el Theater Oberhausen. La reacción de entonces fue tal que el director del teatro me reprendió después entre bastidores y me amenazó con que, si volvía a hacer algo así, quedaría fuera de la velada.

El Westdeutsche Allgemeine Zeitung (WAZ) escribió a raíz de ello en su crítica: A Burak Hoffmann, en cambio, los asistentes al teatro reaccionaron algo molestos. „¿Cuándo va a terminar de una vez?“, se susurraba entre las filas. Su prolongada introducción a „Weck mich auf“ de Sammy Deluxe por un mundo mejor no era, al parecer, lo que la gente quería oír aquella noche.

¿Pero qué era entonces lo que querían oír, si ni siquiera aguantaban los tres minutos —¿prolongada introducción?— por un mundo mejor? ¿Qué había en esos tres minutos que no se pudiera soportar entre 90 saciados minutos de entretenimiento, el glamur y el brillo?

Claman por el crucifijo, por las tradiciones y por las buenas costumbres.
Pero sus mensajes no son más que culos y tetas,
embrutecimiento, embobamiento y violencia son los mandamientos.
Sus dioses son la tirada y el índice de audiencia.

La mejor prueba de ello es el hecho de que se gasten miles de millones en propaganda para convencer a las personas de lo contrario durante un breve instante, cuando conviene. Y como las mentiras no son duraderas, la propaganda tiene que recargarse una y otra vez y reinventarse.

Lo único con lo que se puede hacer frente a esta propaganda es estar permanentemente alerta, pues los medios que emplean son siempre los mismos. En 2003, Angela Merkel abogó en el “Washington Post, bajo el título Schroeder Doesn’t Speak for All Germans, por una cooperación más estrecha con Estados Unidos. El peligro procedente de Irak, según Merkel, no es ficticio, sino real. Europa debía, en la más estrecha cooperación con Estados Unidos, volver a asumir responsabilidad y mantener la presión internacional sobre Saddam Hussein.

Reales eran los miedos, pero ficticias las supuestas armas de destrucción masiva con las que se atizaban esos miedos. Reales fueron también los muchos miles de muertos que tuvieron que morir por su guerra, basada en una mentira. Igual de reales son nuestros amigos, parientes y conocidos, que tal vez ya no existan si nos dejamos arrastrar de nuevo a una guerra. Personas a las que amamos y que a ellos les dan igual. Pues al final no serán ellos con quienes se comparta el dolor. Ellos, una vez más, no habrán sabido nada de todo esto.

Cuando se convocó a las personas a la „guerra contra el virus“ y se las instó a vacunarse, los daños reales que vinieron después también les dieron igual. Hoy, el Estado solícito y preocupado por el bienestar de los ciudadanos ya no quiere saber nada de los miles de perjudicados por la vacuna, que se vacunaron en parte contra su voluntad, bajo la mafiosa amenaza de violencia psíquica y física.

Original

„Wie sie das Volk zu Besonnenheit und Opfern ermahnen.
Sie nennen es das Volk, aber sie meinen Untertanen.
All das Leimen, all das Schleimen ist nicht länger zu ertragen,
Wenn du erst lernst zu übersetzen, was sie wirklich sagen.
Der Minister nimmt flüsternd den Bischof beim Arm:
„Halt‘ du sie dumm, ich halt‘ sie arm!““

Übersetzung

„Cómo exhortan al pueblo a la sensatez y al sacrificio.
Lo llaman el pueblo, pero se refieren a súbditos.
Tanto engatusar, tanto adular ya no hay quien lo soporte,
en cuanto aprendes a traducir lo que de verdad dicen.
El ministro toma al obispo del brazo y le susurra:
„¡Tú mantenlos tontos, que yo los mantengo pobres!““

Precisamente en estos tiempos es más importante que nunca formar cuadrillas, luchar, alzarse por la justicia y la paz y estar alerta. La canción de Mey sacude al oyente en lo más hondo y le recuerda que todos somos personas y que podemos defender la paz. Que no somos espectadores impotentes apartados en una vía muerta. Así que estad alerta cuando el ZEIT, el 18 de febrero de 2023 —y justo 80 años, día por día, después del discurso de Goebbels en el Sportpalast, donde este exigió la victoria total”__—, titula __“Deseo la victoria total.

Ese mismo ZEIT que ya en la fase álgida de la propaganda del coronavirus, en noviembre de 2021, titulaba La sociedad debe dividirse. Strack-Zimmermann, que ya en 2019 llamó la atención con declaraciones descabelladas como la del Volkssturm y la del ruso que más le valía andarse con cuidado, dijo hace poco al RND que la Bundeswehr necesita un enemigo, a saber, el ruso. Todo esto no es más que miserable propaganda bélica. Strack-Zimmermann sacará provecho de que mueran muchas personas: ese es su negocio. ¡Así que estad alerta!

Original

„Wir hab‘n ein Grundgesetz, das soll den Rechtsstaat gerantier‘n.
Was hilft‘s, wenn sie nach Lust und Laune dran manipulieren.
Die Scharfmacher, die immer von der Friedensmission quasseln
Und unterm Tisch schon emsig mit dem Säbel rasseln?

Nie wieder soll von diesem Land ein Krieg ausgehen!
Wir müssen Flagge zeigen, dürfen nicht beiseite stehen!
Rein humanitär natürlich und ganz ohne Blutvergießen!
Kampfeinsätze sind jetzt nicht mehr so ganz auszuschließen!
Sie ziehen uns immer tiefer rein, Stück für Stück
Und seit heute früh um fünf Uhr schießen wir wieder zurück.“

Übersetzung

„Tenemos una Ley Fundamental que debe garantizar el Estado de derecho.
¿De qué sirve, si la manipulan a su antojo?
Los agitadores, que siempre parlotean de la misión de paz
y bajo la mesa ya hacen sonar afanosos el sable.

¡Nunca más debe partir de este país una guerra!
¡Tenemos que dar la cara, no podemos quedarnos al margen!
¡Puramente humanitario, por supuesto, y sin derramar sangre!
¡Las misiones de combate ya no se pueden descartar del todo!
Nos arrastran cada vez más adentro, poco a poco,
y desde hoy a las cinco de la mañana volvemos a disparar.“

Cuando incitan al desprecio del ser humano, les respondemos con el amor al ser humano. Y también se lo ofrecemos a ellos. Y decimos:

Anhelo gente que no me engañe,
que no me llene de mentiras con cada discurso solemne,
y líbrame de los falsos sinceros.
¡Los falsos sinceros, los verdaderos peligrosos!
Anhelo un poco de veracidad,
un poco de columna vertebral en estos tiempos torcidos

Una de las mejores herramientas para ello es la música. Y eso es lo hermoso de la música, se dice en el drama cinematográfico de Frank Darabont estrenado en 1994 „Die Verurteilten“, no te la pueden quitar; uno necesita la música para no olvidar, para no olvidar que aún hay lugares en el mundo que no están hechos de piedra, que en tu interior hay algo que ellos no pueden alcanzar, que te pertenece solo a ti“ En este sentido:

Original

„Sei wachsam
Präg‘ dir die Worte ein!

Sei wachsam
Und fall nicht auf sie rein!

Paß auf, dass du deine Freiheit nutzt
Die Freiheit nutzt sich ab, wenn du sie nicht nutzt!

Sei wachsam
Merk dir die Gesichter gut!

Sei wachsam
Bewahr dir deinen Mut

Sei wachsam
Und sei auf der Hut!“

Übersetzung

„Está alerta,
¡grábate las palabras!

Está alerta,
¡y no caigas en su trampa!

Cuida de usar tu libertad:
¡la libertad se desgasta si no la usas!

Está alerta,
¡fíjate bien en los rostros!

Está alerta,
conserva tu valor.

Está alerta,
¡y mantente en guardia!“

Escuchar y ver

Publicado originalmente en Manova www.manova.news/artikel/seid-wachsam

Versión en audio de este artículo

La canción en versión original

Al video en YouTube youtu.be/BVpnrTkQqTI