
Dietrich Bonhoeffer
Maravillosamente amparados por buenos poderes
1944
Es a la vez canto de Navidad y canto de Pascua, porque lleva en sí tanto la encarnación de Dios en la más profunda oscuridad como la esperanza inquebrantable de la resurrección y de la victoria de la vida sobre la muerte. Bonhoeffer revela aquí la actitud de un ser humano que no se dejó quebrar, gracias a una libertad interior inconmovible y a una profunda confianza en Dios, sino que recorrió hasta el final su camino de responsabilidad con coherencia y entereza. Esta fuerza serena y consoladora se la deseo a mis semejantes, precisamente también en estos tiempos inciertos.
Como signo visible de esta inspiración, desde hace algunos años cuelga un hermoso cuadro caligráfico, obra de una artista de la región cercana, con la séptima estrofa del poema, en la zona de entrada de mi consulta de medicina general, para transmitir a las pacientes y los pacientes, al entrar, una sensación de protección y recogimiento. Recuerda día tras día lo que significa sentirse sostenido por un poder superior, también en tiempos difíciles.
Existen distintas versiones musicales del poema. La composición de Otto Abel, del año 1959, se inscribe plenamente en la tradición del canto litúrgico protestante clásico. Está mantenida en un ámbito sonoro de carácter menor y ligada por completo a las estrofas de principio a fin. De este modo se preserva el carácter reflexivo y serio del texto.
Siegfried Fietz, en cambio, eligió en 1970 el estilo de la Nueva Canción Espiritual (Sacropop). Transformó el poema en una balada moderna en modo mayor, tomando la séptima estrofa y haciéndola repetir tras cada estrofa como un estribillo pegadizo y arrebatador.
Yo misma prefiero la composición del organista Otto Abel, nacido en 1905, que a partir de 1959 fue director de música de la Iglesia regional en Berlín-Brandeburgo. Su versión hace, en mi opinión, mayor justicia a la situación que vivía entonces Bonhoeffer.
El poema de Dietrich Bonhoeffer „Von guten Mächten wunderbar geborgen“, escrito en diciembre de 1944 en el calabozo del sótano de la central de la Gestapo en Berlín, es un testimonio único de la existencia cristiana en los límites de la vida. No es ni consuelo sentimental ni resignación pasiva, sino la condensación, a modo de balance, de una vida en la que la profundidad espiritual y la resistencia política estaban entretejidas de forma indisoluble. Para comprender el alcance de este texto hay que contemplar la actitud espiritual que hay detrás de cada estrofa en el contexto directo del camino de Bonhoeffer.
Original
„Von guten Mächten treu und still umgeben, behütet und getröstet wunderbar, so will ich diese Tage mit euch leben und mit euch gehen in ein neues Jahr.“
Übersetzung
„Rodeado de buenos poderes, fieles y silenciosos, guardado y consolado de manera maravillosa, así quiero vivir estos días junto a vosotros y entrar con vosotros en un año nuevo.“
Strophe 1
Bonhoeffer abre su poema con una promesa de amparo que rompe la estrechez de la celda carcelaria. Los „buenos poderes“ describen la presencia perceptible de Dios y de la comunidad espiritual con su familia y con quienes piensan como él. Ese „rodeado en silencio“ opone a la brutalidad del cautiverio una serenidad interior inconmovible y deja claro que el aislamiento exterior no puede suprimir la unión fundamental de los creyentes.
Original
„Noch will das Alte unsere Herzen quälen, noch drückt uns böser Tage schwere Last. Ach Herr, gib unseren aufgeschreckten Seelen das Heil, für das du uns geschaffen hast.“
Übersetzung
„Todavía lo antiguo quiere atormentar nuestros corazones, todavía nos oprime la pesada carga de los días malos. Ay, Señor, concede a nuestras almas sobresaltadas la salvación para la que nos has creado.“
Strophe 2
Aquí Bonhoeffer no calla ni el miedo humano ni la gravedad de lo vivido. Lo „antiguo“ representa la mirada retrospectiva sobre el atentado fracasado del 20 de julio de 1944, la muerte de amigos y la destrucción del país. La mención de las „almas sobresaltadas“ confiere al texto una honestidad profundamente humana y bíblica: la fe no suprime el padecimiento humano, sino que, en medio de la conmoción, pide la salvación verdadera.
Original
„Und reichst du uns den schweren Kelch, den bitt´ren, des Leids, gefüllt bis an den höchsten Rand, so nehmen wir ihn dankbar ohne Zittern aus deiner guten und geliebten Hand.“
Übersetzung
„Y si nos tiendes el pesado cáliz, el amargo, el del sufrimiento, colmado hasta el borde más alto, lo tomaremos con gratitud y sin temblar de tu buena y amada mano.“
Strophe 3
En clara alusión a la oración de Jesús en Gethsemane, se enlaza aquí el motivo del sufrimiento con la confianza en la providencia de Dios. Bonhoeffer llama al cáliz explícitamente „amargo“ y „pesado“, de modo que en absoluto presenta la injusticia del régimen como algo querido por Dios. Pero al reconocer que incluso la hora más oscura descansa, en última instancia, en la „buena y amada mano“ de Dios, encuentra la fuerza para aceptar su destino con serenidad y sentido de la responsabilidad.
Original
„Doch willst du uns noch einmal Freude schenken an dieser Welt und ihrer Sonne Glanz, dann wollen wir des Vergangenen gedenken, und dann gehört dir unser Leben ganz.“
Übersetzung
„Pero si aún quieres regalarnos una vez más la alegría de este mundo y del resplandor de su sol, entonces queremos recordar lo pasado, y entonces te pertenecerá nuestra vida por entero.“
Strophe 4
Esta estrofa subraya la marcada orientación de Bonhoeffer hacia el más acá. Su fe nunca fue de huida del mundo; la alegría de vivir, de la naturaleza y de la comunidad humana sigue siendo un bien elevado. La promesa de, en caso de salvación, „recordar lo pasado“ vincula todo obrar futuro a la conciencia de la injusticia sufrida y de la responsabilidad asumida.
Original
„Lass warm und hell die Kerzen heute flammen, die du in unsere Dunkelheit gebracht, führ, wenn es sein kann, wieder uns zusammen. Wir wissen es, dein Licht scheint in der Nacht.“
Übersetzung
„Deja que ardan hoy, cálidas y luminosas, las velas que has traído a nuestra oscuridad; reúnenos de nuevo, si es posible. Lo sabemos: tu luz brilla en la noche.“
Strophe 5
El motivo de las velas en la oscuridad tiende un puente hacia las fiestas cristianas del Adviento, la Navidad y la Pascua. La luz de Dios no se entiende aquí como una supresión repentina de la noche, sino como signo de resistencia dentro de ella. La súplica de un reencuentro con las personas amadas está llena de esperanza, pero se somete humildemente a lo inevitable.
Original
„Wenn sich die Stille nun tief um uns breitet, so lass uns hören jenen vollen Klang der Welt, die unsichtbar sich um uns weitet, all deiner Kinder hohen Lobgesang.“
Übersetzung
„Cuando el silencio se extienda ahora hondamente en torno a nosotros, haznos oír aquel pleno sonido del mundo que, invisible, se despliega a nuestro alrededor, el elevado canto de alabanza de todos tus hijos.“
Strophe 6
En el silencio de la celda se abre la mirada hacia la dimensión trascendente. El „pleno sonido“ del mundo invisible representa la comunión de todos los creyentes y de las personas que han sufrido, más allá de las fronteras del espacio y del tiempo. La limitación de lo terrenal y la amenaza de los verdugos pierden su poder absoluto ante ese canto de alabanza que todo lo abarca.
Original
„Von guten Mächten wunderbar geborgen, erwarten wir getrost, was kommen mag. Gott ist mit uns am Abend und am Morgen und ganz gewiss an jedem neuen Tag.“
Übersetzung
„Maravillosamente amparados por buenos poderes, esperamos confiados lo que haya de venir. Dios está con nosotros al anochecer y al amanecer y, con toda certeza, en cada nuevo día.“
Strophe 7
La célebre séptima estrofa extrae la suma de la confrontación precedente. Culmina en la confesión de Immanuel („Dios está con nosotros“) y en las palabras de Bonhoeffer („Este es el final. Para mí, el comienzo de la vida.“)
La conexión interna entre este trasfondo espiritual y el acto político de Bonhoeffer revela el núcleo de su teología. Para Bonhoeffer no había separación entre la fe y la responsabilidad en el mundo. Su frase de que no basta con vendar a las víctimas atropelladas por la rueda, sino que hay que „meterse entre los radios de la rueda misma“, brotaba de la profunda convicción: la fe obliga a la acción. Para él, la confesión cristiana no podía agotarse en el dogma eclesiástico ni en una piedad meramente interior cuando ante los ojos de la sociedad se cometía injusticia. Quien cree en el Dios de la justicia debe actuar allí donde la vida del prójimo está amenazada, aun cuando ello signifique quebrantar las leyes del Estado y arriesgar la propia vida.
Que Bonhoeffer pudiera siquiera recorrer este peligroso camino de la resistencia activa tiene sus raíces precisamente en aquella actitud que se expresa en el poema: el amparo experimentado es la condición del coraje cívico. Solo la certeza de estar sostenido por los „buenos poderes“ de Dios lo liberó de la parálisis provocada por el miedo a los poderosos de este mundo. Como su seguridad última no dependía de las circunstancias humanas, de las posibilidades de sobrevivir ni del éxito terrenal, poseía la libertad interior para participar en el atentado contra el tirano y asumir sus consecuencias mortales.
De ahí surge la concepción de Bonhoeffer de una ética de la responsabilidad radical.
